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Autocuidado y pareja / Salud en familia

La soledad de nuestros mayores: la otra pandemia

Cuidados nuestros mayores

Ha pasado un año y algo más y todavía estamos en estado de shock, viendo las noticias como espectadores de una realidad de la que nunca imaginamos ser parte todo el planeta, y para bien y para mal lo cierto es que este virus nos ha igualado a todas las personas, nos ha hecho más humildes, más conscientes, y aunque las lecciones son muchas y a muchos niveles, lo cierto es que cada realidad social, está colmada de matices, y es aquí donde queremos poner el foco.

Nuestros mayores, no podemos olvidarlos

Ante la situación de la COVID- 19 nuestros mayores han estado especialmente en situación de vulnerabilidad, y aunque nos duela como sociedad, lo cierto es que hemos suspendido en términos

generales, la falta de previsión y de protocolos de actuación, nos ha puesto en evidencia, nos ha puesto en el disparadero, y aunque sea duro reconocerlo, no hemos hecho lo suficiente por nuestros mayores ofreciéndoles mayores garantías y cuidados dignos, sin embargo, podemos hacerlo bien, y podemos ser proactivos, haciendo posible la pedagogía social sobre los cuidados, especialmente a los más vulnerables.

La otra pandemia: la soledad de nuestros mayores

Ya nuestra sociedad actuaba de forma deficiente en los cuidados a los mayores y esto se ha visto agravado por la pandemia. Nuestros mayores sufrían de soledad antes de la pandemia, ahora sufren de soledad y de “olvido social”, dos pandemias distintas: una se puede vacunar, pero la otra solo se puede curar si nos comprometemos de verdad. Cualquier sociedad que no muestre respeto y empatía a sus mayores, es una sociedad que carece de recursos para su futuro, para su continuidad, y está abocada al descuido y a la ignorancia más “desalmada”, que acarreará consecuencias trágicas a medio y largo plazo; pues romper el ciclo de la vida, supone olvidar el pasado, vivir el presente de forma inconsciente y estar vulnerables al futuro, demasiados atajos para llegar al mismo lugar, pues todos y todas en algún momento, seremos mayores, así que apelemos a un sentimiento de sano egoísmo, porque “tarde o temprano seremos mayores”.  

Estamos ante una sociedad enferma de la falta de tiempo

En una sociedad donde las prisas son la nota común, parece que hemos enfermado por la “falta de tiempo” y lo cierto es que nos podemos curar, y para ello necesitamos tomar conciencia, y para ello solo hay un camino, cuidarte para poder cuidar. Si queremos encontrar las respuestas tenemos que buscar en nosotros mismos, hacer una reflexión íntima, precisa y responsable, y es ahí donde podremos tomar consciencia de la importancia de querernos bien, de cuidarnos bien, de estar en paz propia, para poder hacer fuerza de cambio, así que es el momento de que cada persona, única en el mundo, asuma su importancia para generar cambios positivos para sí mismo y para su entorno directo e indirecto, estaremos en el camino de conseguirlo.

Los cuidados no se aprenden en pandemia

Los cuidados no se aprenden cuando nos encontramos en la coyuntura, en la situación de emergencia. Los cuidados es una forma de educar en valores, es una forma de mostrar a las personas: respeto, cariño, empatía…el merecimiento del amor. Esta enseñanza se aprende desde la familia y con la familia, brindando en la intimidad del hogar los cuidados que requieren los lazos familiares, es lo que se suele decir, “el ejemplo comienza en casa” y es así como después se responde a patrones positivos y “ejemplarizantes” con un efecto multiplicador positivo y generoso hacia tu comunidad. Es cierto que en las escuelas también se enseña, pero sobre todo a reforzar lo que ya se enseña en casa.

“La sabiduría y la experiencia de las personas mayores es un recurso de un valor inestimable. Reconocer y atesorar las contribuciones de las personas mayores es esencial para la prosperidad a largo plazo de cualquier sociedad”.

Daisaku Ikeda, filósofo budista, educador, autor, poeta y defensor de derechos humanos.

Si somos capaces de poner “semillas de cuidados” germinarán por doquier

Las semillas de cuidados son los pequeños gestos que marcan la diferencia, son los gestos que acumulamos en nuestros logros, que como todo en la vida, tiene una recompensa, cuando se hace con “amor interesado”, el amor que se interesa por las personas, por el bienestar, por intentar que el paso por la vida de los demás deje huella, una pequeña o gran huella, pero una pequeña antorcha de luz y esperanza para construir un planeta en equilibrio con las personas, los animales y las plantas.

No queremos un futuro sin nuestros mayores

No aceptamos un mundo sin nuestros mayores, los queremos vivos y felices, y haremos todo lo posible para que una vez que pase esta pandemia, y arreglemos el problema de la soledad, entonces podamos devolverles en forma de tiempo de calidad, escucha activa, abrazos infinitos y alimento para el alma, una pequeña parte de todo el tiempo de estancia terrenal comprometida con la vida que ellos y ellas han tenido, para así cuidar y mantener el hermoso y frágil ciclo de la vida, que nos hará invencibles.   

2 Comentarios

  • Sonia Hernandez Paz
    6 de abril de 2021 at 21:17

    Yo si creo que nuestros mayores han sido los grandes afectados por esta pandemia tanto directa como indirectamente. Yo en mi familia lo vemos vivido en carne propia, para nosotros mi abuelo murió en noviembre de 2020 debido al coronavirus, no se contagió directamente pero si los efectos del encierro acabaron con el. A partir de marzo de 2020 y tras casi 3 meses confinados empezó para detrás cada vez a peor, el estar sin salir, sin caminar sin ver a sus amigos los lugares que frecuentaba hizo que tanto físicamente como psíquicamente con una demencia nos dejara hace muy pocos meses y como el cuentos les ha pasado. Creo que hay mucho por hacer por ellos ya que esto nos ha venido a cambiar la vida y se merecen toda muestra atención y ayuda somos lo que somos gracias a nuestros mayores. Me encanta esta publicación adoro a los mayores un saludo

  • EurekaLife
    6 de junio de 2021 at 19:14

    Muchas gracias por tu hermoso comentario, gracias por poder tenerte como aliada a nuestra misión. Te invitamos a compartir este bonito camino en nuestro equipo. Un abrazo EurekaLife.

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