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Activismo / Bienestar

La familia y los objetivos de desarrollo sostenible mucho más que un desafío

La familia como núcleo vital está compuesta por una realidad diversa, dinámica y con un alto valor psicosocial. En este sentido, al tratarse de una realidad con un alto valor psicosocial está influenciada por variados factores culturales, económicos, sanitarios, climatológicos, y un largo etcétera en su formación. Por estos motivos no podemos desde el punto de vista sociológico excluir a ningún modelo de familia que se sostenga en el amor, la tolerancia y el respeto. Si a todo esto le sumamos la importancia de la familia como forma de transmitir valores, deberes y derechos basados en la diversidad, solidaridad y cuidados a nuestros iguales, a nuestro planeta, entonces podemos afirmar sin duda, que la familia es mucho más que un grupo de personas que comparten un vínculo amoroso. Para ello las instituciones públicas y las instituciones comunitarias tienen que servir de sostén y apoyo al bienestar de las familias, por su gran poder transformador individual y colectivo.

¿Qué son los ODS?

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, en adelante) se trata de un eje vertebrador de las políticas económicas y sociales de todos los países durante esta década. Aprobada en 2015 por la ONU, los ODS constituyen un ejemplo exitoso sobre cómo un consenso político internacional respecto a logros deseables en el medio/largo plazo se puede concretar en unos objetivos cuantificables que, por lo tanto, permiten un seguimiento en el tiempo y que aportan resultados tan favorables para el progreso social.

En concreto, se fijaron 17 ODS -169 metas- que incluyen asuntos tan relevantes como la sostenibilidad ambiental, la reducción de la pobreza y las desigualdades o una mayor eficiencia energética y productiva.

Conectar los ODS con la familia

Ban Ki-moon (Ex- Secretario General de la ONU), afirmó que  basándonos en el consenso sobre el hecho de que la estabilidad y la cohesión social de las comunidades se basan en la fortaleza de la familia. En este contexto, cabe preguntarse el papel que la familia, como institución vertebradora de la sociedad, y el poder que puede desempeñar respecto a los ODS, y cómo las políticas de familia pueden contribuir a mejorar las metas que persiguen dichos objetivos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las familias

«De acuerdo con Richardson y UNICEF se pueden identificar, al menos, seis ODS donde el papel de la familia es importante. En concreto, los relativos a la pobreza, sanidad, educación, igualdad de género, mercado de trabajo y paz e instituciones».   

Respecto al primero de ellos (ODS 1), Fin de la Pobreza, se puede extraer los siguientes mensajes. Primero, todos los elementos de protección social (particulares y/o universales) contribuyen a reducir las tasas de pobreza, tanto si es extrema como si no. Segundo, estos programas presentan efectos positivos también para las familias beneficiarias en términos igualdad de género, consumo, y de acceso a la educación y a la sanidad.

En el caso de la salud (ODS 3) y la familia, el estudio se centra en el impacto de las Enfermedades no transmisibles (ENT), dada la elección conjunta en los hogares de estilos de vida (dieta y ejercicio físico, entre otros), emergen las siguientes conclusiones. Primero, se plantea la necesidad de desarrollar intervenciones familiares integrales y efectivas, que permitan aumentar el conocimiento de la enfermedad en cuestión y mejorar las relaciones familiares, la adherencia al tratamiento y los resultados finales. Esto puede ayudar a las familias a desarrollar rutinas saludables que prevención de enfermedades. Segundo, en el caso de los adolescentes, estas intervenciones pueden reducir el alto impacto que el suicidio presenta hoy en día, siendo una de las causas de muerte más comunes en esta franja de edad. Tercero, los efectos positivos se ven reforzados por la creación de equipos interdisciplinares que incluyan educadores o terapeutas familiares.

En el caso de la educación (ODS 4), es bien conocido que uno de los factores determinantes de la eficacia de los sistemas educativos es contar con un ambiente familiar positivo que permitan obtener el máximo rendimiento de la inversión de los gobiernos en el desarrollo del capital humano. Existem estudios concluyentes sobre este objetivo. Primero, hay poca evidencia respecto a que la matriculación obligatoria conduzca al aprendizaje de forma efectiva, por razones como la calidad de educación, la falta de recursos ligada a la mayor matriculación y/o la matriculación sin asistencia. Segundo, se confirman los efectos diferenciales de estas políticas sobre las familias de bajo nivel socioeconómico. Tercero, existen muchos mecanismos que, al estar articulados a través de la familia, necesitan de ella para su correcto funcionamiento.

Para la igualdad de género (ODS 5) y familia, donde se pueden llegar a algunas conclusiones. Primero, las bajas parentales prolongadas y generosas no necesariamente mejoran la igualdad de hombres y mujeres en el mercado laboral, ya que se corre el riesgo de que su vuelta más tardía al trabajo remunerado comprometa su progreso profesional a largo plazo, perpetuando la brecha de género existente. Segundo, una línea prometedora parece ser las bajas parentales reservadas a padres, en tanto en cuanto les puede incentivar a salir un tiempo de su trabajo, sobre todo si se trata de una posibilidad sin alternativa. Al respecto, la evidencia muestra que un factor clave es que esté bien remunerado, para favorecer una distribución más igualitaria del tiempo remunerado y no remunerado en la pareja, atendiendo a criterios objetivos de ventaja comparativa.

La evidencia referida al empleo juvenil (ODS 8) apunta al importante rol que la familia puede desempeñar, en términos de seguridad económica, por ejemplo. En este particular, el estudio primero recalca la escasa evidencia científica respecto al papel de la familia como factor explicativo de la integración juvenil en el mercado de trabajo, una vez ha concluido su periodo formativo. Seguidamente, se menciona un aspecto fundamental como la posibilidad de que se transmitan a las siguientes generaciones la posibilidad de tener dificultades de integración en el mundo profesional. En este sentido, la Agenda 2030, por su transversalidad, representa una magnífica oportunidad de incluir de forma integral a la juventud dentro de las políticas de familia, haciéndoles partícipes de las estrategias sostenibles e integrales de desarrollo.

Finalmente, la posible existencia de violencia intrafamiliar (ODS 16) es un importante condicionante de un correcto desarrollo personal y social para sus diferentes miembros. Por supuesto, el nivel de riesgo de las distintas familias puede variar con factores vinculados a otras metas de la Agenda 2030. Por ejemplo, en presencia de estrés y/o abuso de alcohol y drogas (tratados en el ODS 3) el riesgo de situaciones violentas es mayor, lo que nos permitiría identificar una de las posibles vías de mejora para reducir la incidencia de este problema social. En este sentido existen una serie de conclusiones: en primer lugar, se debe hace mayor hincapié en solucionar los precursores de la violencia -tanto si son facilitadores como determinantes-. Segundo, incluso en los países desarrollados necesitamos mejores fuentes estadísticas y programas de prevención que nos permitan realizar un seguimiento de calidad en el corto plazo y, también, de los efectos a largo plazo sobre las víctimas. Tercero, se deben incrementar la inversión en programas y políticas que contribuyan a la reducción de las diferentes formas de victimización, una vez se han identificado factores de riesgo.

En resumen, a la luz de estos mensajes, parece claro que los legisladores y profesionales del área deben ser conscientes de la necesidad de disponer de más estudios sobre la familia y su rol para facilitar el desarrollo personal y social de todos sus miembros y, por qué no, del conjunto de la sociedad a la que pertenecen. La familia es sin duda una aliada para una misión global de vida para nuestro planeta con todas las realidades diversas que conviven dentro de nuestros modelos de convivencia.