personas realizando teletrabajo
Conciliación familiar

Compaginar teletrabajo y familia ¿una tarea imposible?

Cuando comenzó en marzo del año pasado el confinamiento poco o nada sabíamos de lo que nos iba a deparar este virus y cuáles serían sus consecuencias sobre nuestras vidas, y comenzamos a escuchar palabras que llegarían a nuestras vidas para quedarse, y sin duda, el teletrabajo fue la que debutó con más fuerzas y con más vocación de permanencia en nuestra cotidianidad. 

Al principio nos preguntábamos hasta cuándo duraría esta situación, y aunque es cierto que el teletrabajo y coronavirus parecen sinónimos de una misma realidad y pareciera un binomio que nació de la coyuntura, ya no parece algo transitorio sino más bien un escenario que ha venido para quedarse.

Por eso nos tendremos que detener como sociedad para reflexionar sobre ello, y así poder definirlo, regularlo y ofrecer garantías para un nuevo mercado laboral pensando sobre todo en las distintas realidades de las personas. La ley que regulará el teletrabajo, será una realidad inminente y casi que obligatoria a un nuevo tiempo, y que cambiará por completo nuestras creencias sobre el trabajo en casa hasta el momento.

En este sentido es una tendencia que vivimos en nuestro país, pero que sucede de forma exponencial en el resto del planeta y es por ello que necesitamos conocer bien hacia dónde se dirige el mercado laboral. Surgen nuevas e innovadoras formas de trabajo, pues de forma crucial ahora la resiliencia tiene que ser nuestra llave ante tales acontecimientos mundiales que cambiarán para siempre nuestras creencias y darán paso a un nuevo paradigma social, cultural, pero sobre todo económico. 

Tendremos que definir nuevas formas de trabajo que nos ayuden a compaginar teletrabajo y familia, porque sin duda echaremos de menos formas del pasado, pero tenemos una oportunidad de ser creativos, de reiventarnos. Ahora es el momento, y todo ello tendrá que ser desde la empatía con nuestros iguales, desde la solidaridad y el compromiso social, porque ahora más que nunca tenemos que ser conscientes del importante desafío al que nos enfrentamos. 

Y aun siendo conscientes del estrés que nos puede producir toda esta situación, tendremos que tener paciencia y trabajar la autoexploración a través de la toma de conciencia, y así proceder a la sanación de las emociones que nos produce vivir algo así, se trata de una técnica que se denomina “focusing”. Se trata de una herramienta muy efectiva, que nos ayudará a sobrellevar  una pandemia que nos está abriendo caminos inexplorados que nos sitúa en un nuevo modelo, que sin duda nos llevará hacia un tiempo de numerosos cambios.

Y si hay algo que nos preocupa como sociedad, especialmente a las familias con menores a nuestro cargo, es cómo se adaptará el colegio. Y, en general, nos preocupa la educación en este nuevo paradigma de teletrabajo. Es importante que la tendencia de la sociedad sea crear espacios de trabajo más flexibles, con todo lo que ello conlleva a nivel social y económico, como por ejemplo los traslados en vehículo.

Little girl playing on a computer

Un punto clave que supondrá una importante disminución de la contaminación, con el gran beneficio que traerá para el medio ambiente, y recuperación de la capa de ozono. Aunque nos queda mucho camino por recorrer en cuanto a regulación legal y mecanismos organizativos dentro del ámbito de cada sector, desde luego parece que el camino será esperanzador sino perdemos la oportunidad de diseñar un mundo más justo y solidario.

En cuanto a la educación formal, las escuelas, los modelos tradicionales, y sobre todo el “aula” como espacio de referencia para la docencia y el aprendizaje, pareciera que también entra en deconstrucción la educación más convencional en esta suerte de “catarsis social” en la que nos encontramos inmersos. 

Es por todo ello que debemos reflexionar sobre cómo será la educación que recibirán los niños y niñas de la actualidad, para que ellos y ellas puedan ser parte del cambio. Y en este sentido, hay que recordar que durante el confinamiento total de este país los niños y niñas, tuvieron que sufrir cambios muy importantes en sus rutinas, en sus tareas. Y, aunque seguro que fue difícil para ellos, lo sobrellevaron de forma muy positiva, e incluso sorprendente desde la óptica de los adultos.

En muchos casos, fue más estresante para los padres y madres, y siendo realistas, para las madres que ya partían de una importante desigualdad, con trabajos y sueldos más precarios, e incluso, con problemas de corresponsabilidad dentro del ámbito del hogar. Una situación que la pandemia y el confinamiento, ha acentuado y puesto de manifiesto la fragilidad de los derechos de las mujeres ante una crisis mundial como esta. En este sentido, no habrá que escatimar esfuerzos como sociedad para mitigar todas estas consecuencias. 

En definitiva, aunque la educación de nuestros hijos e hijas también tendrá que pasar por el tamiz de este gran e inmenso cambio mundial. La realidad más tangible es la necesidad de que este planeta lo habiten personas felices, más allá de los cambios sociales que se estén produciendo y que se seguirán produciendo.

Los cambios cíclicos de la historia de la humanidad han sucedido siempre, y la humanidad ha adaptado sus comportamientos a cada tiempo hasta “normalizar” y diseñar un mundo a su medida, así que la incertidumbre no nos debe restar felicidad, sino muy al contrario debemos centrar nuestra atención y esfuerzos en encontrar nuestro lugar en este “Big Bang” de oportunidades.

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